La escultura, exhibida actualmente en un museo de Berlín, fue descubierta por el arqueólogo alemán Ludwig Borchard en el sitio donde estuvo ubicada la ciudad de Tel El-Amarna, dentro de la casa que perteneció a un escultor, reseñó Egypt Today.
Hecha de piedra caliza cubierta de pintura, la obra tiene más de tres mil 300 años de antigüedad pues resultó moldeada alrededor del 1345 a.n.e. por el artista Thurmose, quien trabajó al servicio de Akenatón.
Considerada una de las mujeres más influyentes y famosas del Antiguo Egipto, su momia sigue desaparecida y hasta la fecha el busto encontrado entonces es una de las piezas claves asociadas a su legado.
El reconocido egiptólogo Zahi Hawass confía en que podrá descubrir su tumba en uno de los dos valles próximos al de los Reyes, en las inmediaciones de Lúxor.
El incansable investigador adelantó a Prensa Latina que además de escrutar escenarios del valle occidental o de los Monos, busca algún rastro de la que fuera esposa de Akenatón, en Dalmon Valley -un cercano, desconocido y prácticamente inexplorado paraje-.
Estoy trabajando -dijo- en ambos tras pistas de Nefertiti, perdida en el tiempo por la ausencia de datos sobre su desenlace.
Junto al faraón gobernó durante lo que algunos conocedores opinan fue una las etapas más ricas del Antiguo Egipto, dinastía XVIII, cuando contrario al politeísmo tradicional veneraron a un solo dios.
Según apuntes históricos, tras el decimocuarto año del reinado de Akenatón (hacia 1336 a. n.e) desaparecen las evidencias sobre Nefertiti, cuya imagen sobre papiro o esculpida en roca ha dado la vuelta al mundo.
Hawass, quien ha repatriado otras reliquias, aspira a devolverle a su país el famoso busto de Nefertiti, que se encuentra en Alemania desde 1913.
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